|
Dentro de las medidas que está adoptando la Unión Europea para la reducción de consumo energético, el pasado 1/9/2009 entró en vigor una normativa que prohíbe la fabricación e importación de las clásicas bombillas de 100w. Esta no es una medida aislada ya que el próximo año pasará lo mismo con las de 75w y terminará en el 2012 con el resto. Pese a que se permitirá su comercialización hasta agotar las existencias, en pocos años serán artículos para coleccionistas.
Desde un punto de vista energético la medida es del todo acertada ya que con este tipo de bombillas únicamente aprovechamos para iluminar el 5 por ciento del consumo total, perdiéndose el resto en la generación de calor.
Y ahora que …
Como tarde o temprano tendremos que sustituir las bombillas que se nos vayan fundiendo, es el momento de analizar las alternativas que nos ofrece el mercado teniendo en cuenta unos correctos hábitos de consumidor responsable.
Tal vez la opción más sencilla sería la utilización de bombillas fluorescentes de bajo consumo que utilizan hasta un 80% menos de electricidad que las convencionales y poseen una larga vida útil.
Pero si realmente queremos alcanzar el máximo de eficiencia energética y obtener una importante reducción de nuestro consumo, la tecnología a emplear será el LED.
Los diodos emisores de luz (Light-Emitting Diode) aprovechan más del 90% de la energía que consumen, apenas se calientan, y tienen una vida útil de más de 50.000 horas. Al contrario que las bombillas fluorescentes, las lámparas LED no tienen mercurio ni derivados de éste y tampoco contienen ningún tipo de gas. Tampoco presentan problemas en lugares donde se requieren frecuentes encendidos y apagados (podemos verlas en los semáforos de muchas ciudades) y funcionan a pleno rendimiento desde el momento en que se encienden.
Pero lo más importante desde un punto de vista del cuidado del medio ambiente es su reducido consumo, una lámpara clásica pero en versión LED consumirá solamente 7 W (no genera calor y por lo tanto es más eficiente), un cambio radical si miramos los 100 W que puede consumir una bombilla tradicional en casa.
Pese a que el coste inicial es superior al resto, podemos asegurar que su reducido consumo y su larguísima duración harán de su adquisición una inversión rentable para usted y para nuestro planeta.
|