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3.- Mantener una buena calidad del aire.
En este caso no sólo hablamos de sostenibilidad medioambiental, sino también de salud y confort para los inquilinos. El secreto es construir sin escapen de aire y después ventilar de forma correcta.
Hay muchos elementos del hogar (pinturas, maderas tratadas, etc) que aportan componentes químicos al aire. Además tenemos los que se producen en las cocinas, en los baños y en general en cualquier zona habitada de la casa. Se recomienda una recirculación completa del aire cada cuatro horas, aunque puede ser excesivo cuando las diferencias térmicas entre exterior e interior son altas.
Cuando ventilamos podremos filtrar el aire contra polen y polvo que mejoren el confort de personas alérgicas, podemos humedecer el aire o secarlo. Ayudan también a mantener el calor interior mientras hace frio fuera o viceversa.
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