| En el trabajo |
|
La protección de nuestro entorno debe ser parte también de nuestra vida cotidiana fuera de casa. Podremos cambiar ciertos hábitos desde nuestro puesto de trabajo pero trata de colaborar con tu empresa en la elaboración, coordinación, comunicación y seguimiento de la puesta en marcha de medidas ambientales. - Asegúrate de que las luces de la empresa estén apagadas cuando no haya nadie dentro. Al finalizar la jornada apaga todos los aparatos, y si eres el último, echa un vistazo también a los puestos de tus compañeros. - Propón la utilización de bombillas de bajo consumo (lámparas fluorescentes compactas) en tu empresa. Consumen un 80% menos de electricidad y duran 8 veces más que las bombillas incandescentes tradicionales. - Anima a tus compañeros a colaborar en el uso más eficiente de la energía en la empresa a través de incentivos o planes específicos por áreas de trabajo. - Enciende las luces que únicamente necesites. Con frecuencia, por comodidad, pulsamos todos los interruptores a la vez aunque sólo necesitamos iluminación en un área concreta. - Aprovecha la luz natural durante el día en las zonas de trabajo cercanas a ventanas. No enciendas las lámparas si es suficiente con la iluminación natural. - Plantea la instalación de detectores de presencia en los cuartos de baño para evitar que se quede la luz encendida cuando no haya nadie. - A la hora de pintar las instalaciones utiliza pinturas blancas o claras. Combatirás así la iluminación difusa y podrás ahorrar hasta un 35%. - Antes de encender las luces para paliar los reflejos del sol en las pantallas de los ordenadores, prueba a cambiarlo de orientación, o instala cortinas orientables en las ventanas o láminas antirreflectantes. - Al salir del trabajo, o en las salas que no se están usando asegúrate de que los sistemas de climatización quedan apagados. También se pueden programar los equipos para que funcionen exclusivamente durante la jornada laboral. - En ocasiones, se puede evitar el uso del ventilador o el aire acondicionado abriendo las ventanas y aprovechando las corrientes cruzadas de ventilación natural. - La función de ventilación del aparato de aire acondicionado por sí sola, o el uso de ventiladores preferentemente de techo, puede ser suficiente para mantener un adecuado confort y para mantener el frío, siendo capaces de reducir hasta 3 grados la sensación térmica. - No seas muy exigente con la temperatura, en muchas ocasiones es realmente difícil mantener un ambiente al gusto de todos. En verano, el consumo puede incrementarse entre un 3% y un 5% más por cada grado que disminuye la temperatura. - Al encender el aire acondicionado o calefacción, no ajustes desde el principio el termostato a una temperatura más baja o alta de lo normal: no enfriarás ni calentarás antes, pero sí consumirá más energía. - Modifica la configuración del sistema de ahorro de energía de tu ordenador ajustando el periodo de tiempo que trascurre hasta el paso automático al modo de hibernación o suspensión del ordenador y del monitor. Respecto al monitor, puedes ajustar el salvapantallas para que se active a los 10 minutos de inactividad, y recuerda que el único que ahorra energía es negro sin imágenes. - En el caso de que esté en proyecto una ampliación de la empresa con la construcción de un nuevo edificio, es conveniente que esta se haga siguiendo los criterios de la arquitectura bioclimática. Un edificio bioclimático puede consumir fácilmente entre un 40% y 60% menos energía que un edificio convencional. - Realiza un buen mantenimiento de la maquinaria para evitar el consumo excesivo de combustible o sustituye la maquinaria antigua por otra más moderna de bajo consumo. - Diseña las nuevas instalaciones con la mejor orientación para aprovechar la luz solar de forma óptima. - Intenta que los tejados sean oscuros en contraposición con los claros. Puede suponer un ahorro en ganancia de calor de un 50% de energía. - Siempre que no sea necesario para el proceso productivo, no acumular agua a más de 60 grados, ya que a esta temperatura pueden producirse corrosiones y obstrucciones muy importantes en las tuberías de la instalación. Además, así se evita el riesgo de quemaduras. - Usa motores de alta eficiencia, ya que tienen menor consumo a igualdad de carga, son más fiables y producen menores pérdidas. - En instalaciones de hornos y secaderos, aprovecha el calor residual de los gases de expulsión, para ello aísla la instalación adecuadamente. - En el caso de las cámaras frigoríficas, adecua la temperatura del producto al tiempo de conservación y aísla las cámaras frigoríficas. - Aprovecha las corrientes de aire para la refrigeración de las instalaciones ganaderas. - Utiliza el biogás de los residuos de explotaciones ganaderas para la producción de energía de autoabastecimiento.
|
Fomenta el consumo responsable pulsando aquí