| Sostenibilidad social |
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Hablar de sostenibilidad social es hablar de bienestar social, es decir, que la sociedad tenga acceso a alimentación, vivienda, sanidad, educación, ropa y un trabajo que satisfaga sus necesidades tanto económicas como las personales. Como la sostenibilidad social es parte del desarrollo sostenible, es importante que la gente esté satisfecha -aún con sus ambiciones- con su vida, porque de esta manera se podría tener una economía sostenible y no basada en el consumismo compulsivo que es la que se está dando en el presente. Otro punto que puede verse como sostenibilidad social son las ciudades y su comportamiento como ecosistema, con un consumo de recursos y energía que necesitan importar de fuera y generando residuos y por ende, contaminación que exportan al exterior. Las ciudades también importan y exportan servicios (comerciales, turismo, consultoría,…). Así, al igual que crecen las ciudades, crecen las redes de transporte entre ellas y el ir y venir de gente y mercancías. Es por ello muy difícil separa entre sostenibilidad de la ciudad y sostenibilidad global. Si sostenible significa poder mantenerse por sí mismo sin ayuda exterior ni merma de los recursos existentes, podríamos decir entonces que una ciudad más sostenible es aquella que necesita importar menos recursos (y energía) y que genera menos desperdicios (y contaminación). Del mismo modo, lo será aquella que consuma y contamine menos en los transportes de recursos y desperdicios, lo cual sucede si estos proceden de proveedores locales o cercanos. En este sentido, aparenta ser poco sostenible el modelo comercial en el que los alimentos se producen a miles de kilómetros de distancia de donde se consumen. La ciudad debe reducir del mismo modo su impacto en los territorios colindantes, explotando los campos de cultivo de una forma ecológica respetando la biodiversidad del medio.
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